Nicholas apareció. Se veía muy cómico intentando cargar las bebidas que traía sobre una fuente, cuidando que no se le caigan al suelo. Parecía un completo malabarista.
- Tu mamá dijo que estabas con unos amigos y que podíamos subir solo si la ayudábamos a traer los refrescos - Estoy segura que el pobre no podía ver nada tras aquella bandeja. Rápidamente, como era la más próxima a el, lo ayude a ubicar todo en la mesa ratona que se situaba en el centro - y terminamos subiendo todo solo Joe y yo - reía aun con unas cuantas cosas encima. Dirigió su mirada a su hermano que se encontraba sentado muy cómodo - Bueno, mejor dicho solo yo- Le dirigió una divertida mirada de odio. Y quedo casi sin respiración en cuando vio a Liz allí.
- Eso es lo bueno de ser el hermano mayor - le comentaba Joe a mi amiga, quien últimamente parecía tener toda la atención - él hace todo lo que le pido, mas que mi hermanito pequeñito - se burlaba - es como un sirviente - Joseph estallo en carcajadas y Liz lo acompaño con una risita.
[Narra Liz]
En cuanto reconocí su rostro, tras aquella cantidad de vasos (rellenos con coca cola), un escalofrió me recorrió desde columna hacia el cuello. Nadie pareció notarlo. Mientras Reachel lo ayudaba a deshacerse de lo que traía hablaba con él, envidie que las palabras de Nicholas se dirijan a ella. Su voz era suave y calma, se sentía como aterciopelada. Cuando ya no le quedaban cosas en las manos me dedico una profunda mirada acompañada de su dulce sonrisa, con la cual casi caigo desmallada. Escuchaba como mi corazón golpeaba enérgicamente contra mi pecho, temí que los demás tambien pudieran oírlo. Ágil y torpe le devolví el gesto.
Saludo a Rechel con un beso en la mejilla e hizo lo mismo conmigo, en cuanto se acerco aprecie su magnifico aroma. Luego de que mi corazón casi se detenga cuando rozó mi piel, volvió a regalarme otra sonrisa, en la forma en que la comisura de sus labios se curvaba formando aquella gloriosa mueca era única, sublime. Mi mente murió con aquello ¿Que me sucedía? Seguidamente y de manera instintiva me dirigí a Joseph quien me había comentado algo que apenas oí ya que en esos momentos estaba perdida en los ojos de su encantador hermano menor.
- No seas así, no es muy lindo tener hermanos mayores... - le acuse - Mi hermano es tan insoportable.- Pobre James siempre terminaba insultándolo, en broma por supuesto. Nicholas y mi amiga bajaron a buscar un banquillo ya que él no tenia donde sentarse.
- Jaja - rió mi acompañante - ¿porque insoportable? - Reach y su compañero ya estaban de regreso - ¿Es de esos súper sobre protectores?
- No, la mayoría del tiempo no es así, pero si tiene ganas de molestar... Se especializa en espantar a los muchachos que invito a casa. Parece que eso lo divierte mucho - ambos reímos - James es... especial.
- Su hermano es inmenso - Dijo Rechel incorporándose a nuestra conversación - así que cuando se pone en serio parece un matón que quiere asesinarte.
- Es mi osito de felpa - Bromee - A decir verdad yo soy mas sobre protectora que él. Siempre he sido celosa de Jay. - Confesé
- Si, recuerdo cuando Diana empezó a salir con él, siempre lo cuidabas - acoto muy chistosa mi amiga.
- Eres muy apegada a tu hermano ¿verdad? - Pregunto Nicholas.
- Nick se refiere a que cuando te puede encontrar a solas sin toparse con el gigante de tu hermano, como le describe Reach - Se burlo Joe, el aludido solo le respondió con una falsa media sonrisa y una mirada vengativa. Pase por encima de la acotación de Joseph.
- Si, Nicholas, nunca dejo a mi hermano solo excepto cuando estoy con Reachel o él esta con su prometida. Pero pasamos la mayoría del tiempo juntos. Él es mi vida - dijo con una sonrisa, orgullosa de la conexión con mi James, como siempre.
Capitulo 9.
- ¿Y ustedes? Tambien parecen muy unidos.
- Si - dijo él - aunque no tanto cuando yo soy el blanco de las bromas de Joe, es decir, la mayoría del tiempo - rió. Amaba la manera en la que hablaba, me gustaba saber más de él. Seguramente si estuviésemos solos ya le habría hecho una interrogación completa acerca de su vida, por lo menos tenia la excusa perfecta, ya le había confesado gran parte de mi pasado el día anterior en la playa. A decir verdad, él fue un gran consuelo. Nicholas era el refugio perfecto para un corazón roto.
- Descuida hermanito, solo te torturare hasta que me muera - Bromeo Joseph.
- Jaja - dijo el aludido con ironía - pero que chistoso eres. - Luego se dirigió a mi - Por cierto, dime Nick, por favor - Me quede el blanco cuando su angelical rostro poso su mirada en mi
- Perfecto - apenas pronuncié. Extraviada en el brillo de sus ojos.
- ¿Y que cuentan? ¿Como se la han pasado ayer? - Rechel siempre era mi salvación.
- Muy bien - dijeron los dos al unísono. Mi teléfono irrumpió en la conversación.
- Perdón - dije, mientras me levantaba y me apartaba un poco para atender. Al mirar la pantalla del móvil leí "Sean" - ¿Que pasó? - Pregunte.
- Nada, solo estamos aquí en el hospital con Jay, esperando que nos dejen entrar para visitar a Mike. Quería saber si no te molesto que me tenga que ir así. Me siento mal por eso.
- Es tu compañero, no iba a permitir que le fallaras por mi culpa. No te sientas mal, hiciste bien - Le incité.
- ¿Acaso sabes que eres grandiosa? - Hizo una pausa y escuche a través del parlante la voz que mi hermano - Tengo que colgar, ya nos dejan pasar a verlo.
- Ojala que esté bien, suerte. Beso.
- Te quiero, preciosa - Respondió y corto. Ya podía imaginar la mirada que le estaría dirigiendo James o seguramente le diría "recuerda que es MI hermanita", aquello me provoco una sonrisa.
-¿Se puede saber quien era, tortolita? - Dijo muy cómica Reach mientras de despejaba de la conversación que mantenía con los hermanos Jonas.
- Sean - Dije sin que se me quite la sonrisa del rostro.
- ¿Como esta su compañero? ¿Era algo grave? - Pregunto preocupada. Ella siempre se preocupaba por los demás aun cuando ni siquiera los conocía, como en el caso de Mike. Al igual que su madre procuraba que todos a su alrededor estén bien, se sacrificaba por ellos.
- Recién pudieron entrar. Pero por el tono de voz de Sean parece que no es nada ligero. - Suspire al pensar que eso tambien podría sucederle a James, no me gustaba que practicase rugby. Él era fuerte pero cada vez que jugaban contra rivales que se veían más robustos o peligrosos me moría de nervios por lo le pasase. - Odio que James y Sean jueguen rugby, lo juro. - Dije asqueada.
- ¿Por que? - Dijo Joseph bastante intrigado.
- Es un juego bastante rudo. Muero cada vez que taclean a James, es tan intenso verlo sufrir tanto por un estupido deporte. - Me quejé.
- Los hombres son así - Decía Reachel imitando a su madre. Todos reímos.
- ¿Ustedes practican algún deporte? - Les pregunte especialmente a Nicholas. Por un instante me preocupo que él tambien practique algo arriesgado, algo que pudiera lastimarlo. Al pensar en él no pude evitar dirigir mi mirada hacia su rostro: Tenia su visión fijada en Reachel, quien parloteaba, la envidie. Se veía tan tierno, sentí en impulso de correr y abrasarlo, como lo había hecho el día anterior. Al pensar en aquel momento recordé nuestro "casi beso". ¿Se acordaría todavía de eso? Seguramente ya seria historia para él. Nunca podría imaginarse que pase la noche casi en vela dudando si debí habernos detenido o no. Arrepintiéndome pero recordándome que apenas lo conocía. Diciendo pero contradiciendo ¿Podría alguna vez cruzarse por su cabeza que soñé con él la noche anterior?
19.12.10
17.12.10
Capitulo 7.
Mi corazón se detuvo. No creí que el pudiera provocar aquello en mi, nuevamente. Aun no sé como podía seguir respirando. Aclaró nuestra distancia. Mordió su labio inferior. Lo conocía perfectamente, estaba ocultando algo.
- Gracias por ser la mejor - Dijo con una sonrisa cómplice.
- De nada - respondí dudando mientras reía.
Cuando volvimos con los demás, lo note algo tenso. Pero no le di mucha importancia, probablemente seria fruto de mi imaginación. El estaba impecable.
Cuando fue tiempo de volver a casa, nos despedimos amablemente. Mi amiga, su hermana y yo. Nos fuimos en el auto de la primera (en el que habíamos concurrido). En el viaje intente interrogar a la "desaparecida" pero evito todas mis preguntas con facilidad y astucia. Anna tambien lo había intentado, fallo. Me dejaron en casa y partieron hacia la suya. Cuando entre mamá hablaba por teléfono. Me hizo un saludo con la mano al que correspondí. Seguí hasta mi habitación y allí me dispuse a dormir. Aunque pensé que el agotamiento ayudaría, no fue así. El insomnio se adueñó de mí. Me acomodaba y reacomodaba sobre mis sabanas pero nada funcionaba. Me rendí ante esta maldita desaparición de mis ganas de dormir, de modo que prendí el televisor y comencé a hacer zapping, como era casual: nada bueno en la TV.
Me despertó mi móvil, que sonaba y vibraba como loco. Vi en la pantalla de este, era Liz.
- ¿Que sucede? - Respondí aun dormida por la mitad.
- Nada, solo quería llamarte - Hizo una pausa - ¿Estabas durmiendo? - Dijo sorprendida.
- Si. Ayer no pude pegar un ojos en toda la noche - Bostece.
- Un chico tal vez... - vaciló - si, un chico.
- Ja-Ja - reí sarcástica.- Tu eres la que se esfumo con MI - enfatice la palabra- amigo y después terminamos encontrándolos en situaciones sospechosas. - Le aclare.
- "Situaciones sospechosas" - Imito mi sarcasmo - Eres tan graciosa - simulo reír.
- Ah, no lo se. El chico estaba inmóvil. Me pregunto que le hiciste - Dude de manera falsa - ¿No le habrás estado violando, verdad? - Bromee.
- Muuy chistosa - Su ironía continuaba - Tal vez que si. Pero de todas maneras, nunca lo sabrás.
- ¡Ya me dirás que hacían! - Exigí. Pero ella solo se mofo.
- Nunca - Dijo maliciosa.
- Las pagaras - Le rete. En verdad quería saber que había pasado en el tiempo que ellos estuvieron a solas. Por mi parte, tenia mucha incertidumbre de que iniciaran una relación si es que hicieron lo que yo pensaba, es decir, charlar un rato y luego, bueno, besarse. Pero todo era muy confuso por la forma de escabullirse de ella, salio corriendo de la nada ¿Eso no es raro? De todas maneras no tenia muchas esperanzas de que pudieran empezar algo, tal vez cuando se conociesen mejor se darían cuenta que no son lo mejor el uno para el otro, o eso es lo que piensé. - Soy tu mejor amiga, ¿por que no dices nada?
- Por que yo soy mala - objeto. Mientras retorcia su voz.
- Por favor - Le repuse con voz de suplica desesperada. Ella suspiro.
- Esta bien - Hizo una pausa - Recibí una llamada de mal y bueno...
- ¿Una llamada de mal gusto de James? - Le interrumpí - Es tu hermano no crees que...
- No era James - Ella atajó - Pensé que era la voz de una persona, que no te diré quien, - resalto - que no me gustaría haber oído.- ¿Estaba triste? Así la note.
- ¿Y que tiene que ver Nicholas con esto? - Quise continuar.
- ¿Estábamos hablando de él? - Intento evadirme. Era tan terca.
- Si... Recibiste la llamada. Aun no entiendo por que huiste. Acto seguido te encuentro con él en "situaciones sospechosas" - Bromee
- Ah, pues, él solo llego y me dijo que me buscaban. "Acto seguido" - me imito - ustedes aparecen.
- Él no estuvo con nosotros por mucho tiempo... ¿Estas segura que solo paso eso? - Sabía que algo escondía, estuvimos aproximadamente media hora buscándola sin él, no creo que las cosas habían sucedido solo así de simple como ella lo explicaba.
- ¿Que estas intentando que te diga? Solo me pregunto si estaba bien - Esa fue su ultima palabra. Pero no iba a dejar que esto terminara ahí y, sobre todo, por teléfono.
- Perfecto - suspire - ¿A que hora vienes?
- No lo se... - vacilo - ¿puedo invitar a Sean? - El guapote que se había aparecido con ella ayer a la mañana.
- Pensé que te gustaba Nicholas, no Sean - mientras pronunciaba el nombre del ultimo imite su voz exagerando.
- ¡¿Que?! - Dijo sorprendida. Pero como supiste no negó mi afirmación.- ¿Puede ir? Si o no.
- Si - Resalte.
Estábamos en el ventanal de la casa de mi madre. Liz acababa de llegar, dejo su cartera en mi habitación y me acompaño hasta allí. Ella traía unos shorts cortos y ajustados negros, y una sudadera suelta, con una estampa con el rostro de Marilyn Monroe, que dejaba al descubierto su cuello y hombro.
- ¿Que le paso a Sean? - No había llegado con ella por lo que supuse que algo bastante feo le había sucedido, no se le despajaba mucho. Desde que comenzaron a ser amigos solía acompañarla a casi todos lados, hasta que ella le pedía una pausa. No estoy segura que era lo que realmente quería con ella, pero no me daba muy buena espina.
- No sabes lo que paso - me dijo ansiosa y un poco horrorizada - Uno de sus compañeros del equipo de rugby. En un entrenamiento, hizo una jugada mal y se disloco no se que cosa. Lo llevaron al hospital de urgencias y Sean fue a acompañarlo. Cuando llego a casa, James le comento todo, Sean dijo que estaba por salir conmigo pero le dije que no tenia importancia y los dos decidieron ir juntos. - Me relataba todo.
- ¡Wow! ¿Quien se murió? - Bromeo una voz detrás de nosotras: Joseph. Venia solo, algo insólito. Traía puesto una remera, la cual se ajustaba perfectamente a su trabajada figura, unos vaqueros desgastados, con aquellos anteojos de sol tipo piloto. Se quito sus lentes y nos saludo.
- Nadie, por suerte - Rió Liz. Él pasó a nuetro lado un se sentó en la banquilla que quedaba libre.
- ¿Que haces aquí, Joseph? - Me mofe.
- Sabes que ODIO - resaltó - que me digan Joseph. ¿Es tan difícil solo Joe? - Dijo mientras dirigía su mirada hacia mí y me sonreía. Aquella mirada me derritió en el instante. Me provoco algo tan intenso que sentí como rápidamente mis mejillas se ruborizaban, mi corazón aumentaba su ritmo cardiaco y se me cortaba la respiración.
- Gracias por ser la mejor - Dijo con una sonrisa cómplice.
- De nada - respondí dudando mientras reía.
Cuando volvimos con los demás, lo note algo tenso. Pero no le di mucha importancia, probablemente seria fruto de mi imaginación. El estaba impecable.
Cuando fue tiempo de volver a casa, nos despedimos amablemente. Mi amiga, su hermana y yo. Nos fuimos en el auto de la primera (en el que habíamos concurrido). En el viaje intente interrogar a la "desaparecida" pero evito todas mis preguntas con facilidad y astucia. Anna tambien lo había intentado, fallo. Me dejaron en casa y partieron hacia la suya. Cuando entre mamá hablaba por teléfono. Me hizo un saludo con la mano al que correspondí. Seguí hasta mi habitación y allí me dispuse a dormir. Aunque pensé que el agotamiento ayudaría, no fue así. El insomnio se adueñó de mí. Me acomodaba y reacomodaba sobre mis sabanas pero nada funcionaba. Me rendí ante esta maldita desaparición de mis ganas de dormir, de modo que prendí el televisor y comencé a hacer zapping, como era casual: nada bueno en la TV.
Me despertó mi móvil, que sonaba y vibraba como loco. Vi en la pantalla de este, era Liz.
- ¿Que sucede? - Respondí aun dormida por la mitad.
- Nada, solo quería llamarte - Hizo una pausa - ¿Estabas durmiendo? - Dijo sorprendida.
- Si. Ayer no pude pegar un ojos en toda la noche - Bostece.
- Un chico tal vez... - vaciló - si, un chico.
- Ja-Ja - reí sarcástica.- Tu eres la que se esfumo con MI - enfatice la palabra- amigo y después terminamos encontrándolos en situaciones sospechosas. - Le aclare.
- "Situaciones sospechosas" - Imito mi sarcasmo - Eres tan graciosa - simulo reír.
- Ah, no lo se. El chico estaba inmóvil. Me pregunto que le hiciste - Dude de manera falsa - ¿No le habrás estado violando, verdad? - Bromee.
- Muuy chistosa - Su ironía continuaba - Tal vez que si. Pero de todas maneras, nunca lo sabrás.
- ¡Ya me dirás que hacían! - Exigí. Pero ella solo se mofo.
- Nunca - Dijo maliciosa.
- Las pagaras - Le rete. En verdad quería saber que había pasado en el tiempo que ellos estuvieron a solas. Por mi parte, tenia mucha incertidumbre de que iniciaran una relación si es que hicieron lo que yo pensaba, es decir, charlar un rato y luego, bueno, besarse. Pero todo era muy confuso por la forma de escabullirse de ella, salio corriendo de la nada ¿Eso no es raro? De todas maneras no tenia muchas esperanzas de que pudieran empezar algo, tal vez cuando se conociesen mejor se darían cuenta que no son lo mejor el uno para el otro, o eso es lo que piensé. - Soy tu mejor amiga, ¿por que no dices nada?
- Por que yo soy mala - objeto. Mientras retorcia su voz.
- Por favor - Le repuse con voz de suplica desesperada. Ella suspiro.
- Esta bien - Hizo una pausa - Recibí una llamada de mal y bueno...
- ¿Una llamada de mal gusto de James? - Le interrumpí - Es tu hermano no crees que...
- No era James - Ella atajó - Pensé que era la voz de una persona, que no te diré quien, - resalto - que no me gustaría haber oído.- ¿Estaba triste? Así la note.
- ¿Y que tiene que ver Nicholas con esto? - Quise continuar.
- ¿Estábamos hablando de él? - Intento evadirme. Era tan terca.
- Si... Recibiste la llamada. Aun no entiendo por que huiste. Acto seguido te encuentro con él en "situaciones sospechosas" - Bromee
- Ah, pues, él solo llego y me dijo que me buscaban. "Acto seguido" - me imito - ustedes aparecen.
- Él no estuvo con nosotros por mucho tiempo... ¿Estas segura que solo paso eso? - Sabía que algo escondía, estuvimos aproximadamente media hora buscándola sin él, no creo que las cosas habían sucedido solo así de simple como ella lo explicaba.
- ¿Que estas intentando que te diga? Solo me pregunto si estaba bien - Esa fue su ultima palabra. Pero no iba a dejar que esto terminara ahí y, sobre todo, por teléfono.
- Perfecto - suspire - ¿A que hora vienes?
- No lo se... - vacilo - ¿puedo invitar a Sean? - El guapote que se había aparecido con ella ayer a la mañana.
- Pensé que te gustaba Nicholas, no Sean - mientras pronunciaba el nombre del ultimo imite su voz exagerando.
- ¡¿Que?! - Dijo sorprendida. Pero como supiste no negó mi afirmación.- ¿Puede ir? Si o no.
- Si - Resalte.
Estábamos en el ventanal de la casa de mi madre. Liz acababa de llegar, dejo su cartera en mi habitación y me acompaño hasta allí. Ella traía unos shorts cortos y ajustados negros, y una sudadera suelta, con una estampa con el rostro de Marilyn Monroe, que dejaba al descubierto su cuello y hombro.
- ¿Que le paso a Sean? - No había llegado con ella por lo que supuse que algo bastante feo le había sucedido, no se le despajaba mucho. Desde que comenzaron a ser amigos solía acompañarla a casi todos lados, hasta que ella le pedía una pausa. No estoy segura que era lo que realmente quería con ella, pero no me daba muy buena espina.
- No sabes lo que paso - me dijo ansiosa y un poco horrorizada - Uno de sus compañeros del equipo de rugby. En un entrenamiento, hizo una jugada mal y se disloco no se que cosa. Lo llevaron al hospital de urgencias y Sean fue a acompañarlo. Cuando llego a casa, James le comento todo, Sean dijo que estaba por salir conmigo pero le dije que no tenia importancia y los dos decidieron ir juntos. - Me relataba todo.
- ¡Wow! ¿Quien se murió? - Bromeo una voz detrás de nosotras: Joseph. Venia solo, algo insólito. Traía puesto una remera, la cual se ajustaba perfectamente a su trabajada figura, unos vaqueros desgastados, con aquellos anteojos de sol tipo piloto. Se quito sus lentes y nos saludo.
- Nadie, por suerte - Rió Liz. Él pasó a nuetro lado un se sentó en la banquilla que quedaba libre.
- ¿Que haces aquí, Joseph? - Me mofe.
- Sabes que ODIO - resaltó - que me digan Joseph. ¿Es tan difícil solo Joe? - Dijo mientras dirigía su mirada hacia mí y me sonreía. Aquella mirada me derritió en el instante. Me provoco algo tan intenso que sentí como rápidamente mis mejillas se ruborizaban, mi corazón aumentaba su ritmo cardiaco y se me cortaba la respiración.
12.12.10
Capitulo seis: Momentos unicos.
Dirigí mi mirada a sus labios, lentamente nos íbamos acercando. Nuestros labios estaban a escasos milímetros de encontrarse.
- No puedo - dije deteniéndome. Libere mi rostro de entre sus manos y le di la espalda. - Lo lamento... No puedo - Le repetí avergonzada.
- Perdón, no quise forzarte.
- No... simplemente... Yo no... - Deje la frase inconclusa.
- No debí haberlo intentado.
- ¿Haber intentado que? ¿Liz porque te desapareciste así? ¿Que hacen en este espantoso lugar? - Mi hermana nos había encontrado. Era muy natural en Anna solo decir lo que pensaba, ella no tenia que ocultar nada; todo pero absolutamente todo lo que se le cruzaba por la cabeza salia por su gran boca. En cuanto escuche su voz volví a girar ya que estaban detrás mio. Junto a ella estaba Reachel.
- ¿Por que se metieron aquí chicos? Este lugar es desagradable - Desia mi amiga mientras inspeccionaba todo, tenia razón era horrible: oscuro, un callejón sin salida.
- Muchas preguntas, muy poco tiempo. Me saturan - dije histérica.
- Pues para empezar el interrogatorio partamos por ¿Que paso allí hace como media hora? - Dijo Reachel.
- Respondí una llamada.
- ¿De quien? - Siguió Anna. Mire a Nicholas y volví a mi hermana.
- James - Se me daba muy fácil la mentira.
- ¿Y porque saliste corriendo? - No supe que decir Me quede muda.
- Tenia que ir al baño - ¡Estúpida! me grite. Se me daba muy fácil, pero a veces no salia tan bien como pensaba.
- ¡¿Que?! - Digeron las dos a unisono.
- Ya, que les importa. No les interesa. - Les dije mientras comenzaba a caminar. Los tres empezaron a seguirme. Nicholas iba bien a mi derecha y las chicas a mis izquierda.
- Somos tu hermana y tu mejor amiga. Si nos interesa.
- Pues... No se metan. Son cosas mías. - Agache le cabeza y seguí caminando.
- Muy bien - Dijo Anna muy ofendida porque no les contaba nada. Paso por delante mio y tomo a Nicholas de la mano - ¿Que estaban haciendo allá Nick? - Era una completa idiota. Tenia un odio profundo a sus acciones tan infantiles.
- Nada... - Él vasilo - Solo la encontré ahí.
- ¿Ella estaba fumando? - Dijo intrigada mi hermana.
- ¡Por dios! ¿En verdad crees que soy así? - Le dije a ella.
- ¿Nick? - Dijo ella mientras le coqueteaba.
- No - respondió tímido. Estaba tan avergonzado, creo que se sentía intimidado pro nuestras estupideces. A todo esto Reach estaba hablando por teléfono con Joseph, a ella le gustaba tanto ese niño. Se le notaba demasiado, creo que el único que no lo distinguía era el mismísimo Joseph.
- Bien, ella no fuma. ¿Se estaban besando? - Le pregunto mientras lo miraba fijamente.
- ¡Por el amor de Dios Anna! - dije - Ya basta tu intento de interrogatorio esta cayendo tan bajo - Estaba intentando disimular mi nerviosismo y me salio bien. Ella suspiro y se rindió.
Luego de un tiempo nos encontramos con Frankie y su hermano mayor. Amaba al niño era tan galán y cariñoso. Todo un hombresito.
Luego nos dirigimos mas a la orilla de la playa. Anna, aunque había fracasado su intento de sacarnos información, seguía pendiente de cada movimiento que yo daba. Evite con mucho esfuerzo no mirar a Nicholas, casi lo logro. A veces se me escapada un mirada pero volvía enseguida al suelo o al cielo. Luego descubrí que podía concentrar mi visión en otra persona, comencé por mi hermana pero ella me miraba con tanto odio. Frankie estaba medio dormido. Reachel no paraba de mirar su teléfono, su mamá le mandaba mensajes muy seguido. Y Joseph... era el que mas participaba de la conversacion, gracias a oír lo que el contaba pude integrarme mas y distraerme un poco del mal rato que había pasado. Él era muy gracioso, era inevitable reírse de todo lo que decía. Tenia unos ojos hermosos. Me concentre en él y me olvide de todo lo demás.
[Narra Reachel]
Habíamos pasado un día hermoso, excepto por la misteriosa desaparición de Liz y de su aun mas misteriosa reaparicion junto a Nicholas. No le pregunte mucho en el momento pero esperaba que ella estuviese preparando unas buenas excusas para cuando estemos a solas. Todos estabamos muy internados en nuestra conversacion.
Luego de un tiempo nos quedamos todos en silencio. Joseph se recosto mirando hacia las estrellas. Luego volvió a sentarse y reincorporarse a nuestra charla. De un momento a otro vi que me observo y me indico, sin que nadie lo notara, que nos apartáramos un momento. Me levante y me aleje hasta cerca de un árbol, luego el se unió a mi.
- ¿Que querías? - Le pregunte sonriendo. El se acerco lentamente, tomo mi cintura.
- Te extrañe - Me abraso y luego tomo su posición anterior- Lamento si nunca pudimos despedirnos de una buena forma, si nunca dije 'perdon' o si nunca volví a llamar. Me he r arrependido de eso todo este tiempo que estuve lejos.
- Joe, nosotros...
- Ya sé- me interrumpió, aunque yo no entendí muy bien a que se refería - Teníamos una muy buena amistad y echamos todo a perder. Solo quiero que nunca nos vuelva a pasar, quiero volver a ser tu mejor amigo ¿Me dejas?
- ¿Como decir que no? Joe, tu siempre mi mejor amigo, nunca dejaste de serlo y siempre lo seras. Él sonrió de una manera irresistible. Su mirada jugaba con encontrar la mía y luego bajar al suelo ¿Estaba nervioso?, por ultimo concentro sus ojos en los mios. El tenia aquel peculiar brillo que resaltaba en todo su rostro. Se veía radiante. No podíamos despegar nuestras miradas. Me regalo un beso en la mejilla y se mantuvo allí. Cerca de mi rostro.
- No puedo - dije deteniéndome. Libere mi rostro de entre sus manos y le di la espalda. - Lo lamento... No puedo - Le repetí avergonzada.
- Perdón, no quise forzarte.
- No... simplemente... Yo no... - Deje la frase inconclusa.
- No debí haberlo intentado.
- ¿Haber intentado que? ¿Liz porque te desapareciste así? ¿Que hacen en este espantoso lugar? - Mi hermana nos había encontrado. Era muy natural en Anna solo decir lo que pensaba, ella no tenia que ocultar nada; todo pero absolutamente todo lo que se le cruzaba por la cabeza salia por su gran boca. En cuanto escuche su voz volví a girar ya que estaban detrás mio. Junto a ella estaba Reachel.
- ¿Por que se metieron aquí chicos? Este lugar es desagradable - Desia mi amiga mientras inspeccionaba todo, tenia razón era horrible: oscuro, un callejón sin salida.
- Muchas preguntas, muy poco tiempo. Me saturan - dije histérica.
- Pues para empezar el interrogatorio partamos por ¿Que paso allí hace como media hora? - Dijo Reachel.
- Respondí una llamada.
- ¿De quien? - Siguió Anna. Mire a Nicholas y volví a mi hermana.
- James - Se me daba muy fácil la mentira.
- ¿Y porque saliste corriendo? - No supe que decir Me quede muda.
- Tenia que ir al baño - ¡Estúpida! me grite. Se me daba muy fácil, pero a veces no salia tan bien como pensaba.
- ¡¿Que?! - Digeron las dos a unisono.
- Ya, que les importa. No les interesa. - Les dije mientras comenzaba a caminar. Los tres empezaron a seguirme. Nicholas iba bien a mi derecha y las chicas a mis izquierda.
- Somos tu hermana y tu mejor amiga. Si nos interesa.
- Pues... No se metan. Son cosas mías. - Agache le cabeza y seguí caminando.
- Muy bien - Dijo Anna muy ofendida porque no les contaba nada. Paso por delante mio y tomo a Nicholas de la mano - ¿Que estaban haciendo allá Nick? - Era una completa idiota. Tenia un odio profundo a sus acciones tan infantiles.
- Nada... - Él vasilo - Solo la encontré ahí.
- ¿Ella estaba fumando? - Dijo intrigada mi hermana.
- ¡Por dios! ¿En verdad crees que soy así? - Le dije a ella.
- ¿Nick? - Dijo ella mientras le coqueteaba.
- No - respondió tímido. Estaba tan avergonzado, creo que se sentía intimidado pro nuestras estupideces. A todo esto Reach estaba hablando por teléfono con Joseph, a ella le gustaba tanto ese niño. Se le notaba demasiado, creo que el único que no lo distinguía era el mismísimo Joseph.
- Bien, ella no fuma. ¿Se estaban besando? - Le pregunto mientras lo miraba fijamente.
- ¡Por el amor de Dios Anna! - dije - Ya basta tu intento de interrogatorio esta cayendo tan bajo - Estaba intentando disimular mi nerviosismo y me salio bien. Ella suspiro y se rindió.
Luego de un tiempo nos encontramos con Frankie y su hermano mayor. Amaba al niño era tan galán y cariñoso. Todo un hombresito.
Luego nos dirigimos mas a la orilla de la playa. Anna, aunque había fracasado su intento de sacarnos información, seguía pendiente de cada movimiento que yo daba. Evite con mucho esfuerzo no mirar a Nicholas, casi lo logro. A veces se me escapada un mirada pero volvía enseguida al suelo o al cielo. Luego descubrí que podía concentrar mi visión en otra persona, comencé por mi hermana pero ella me miraba con tanto odio. Frankie estaba medio dormido. Reachel no paraba de mirar su teléfono, su mamá le mandaba mensajes muy seguido. Y Joseph... era el que mas participaba de la conversacion, gracias a oír lo que el contaba pude integrarme mas y distraerme un poco del mal rato que había pasado. Él era muy gracioso, era inevitable reírse de todo lo que decía. Tenia unos ojos hermosos. Me concentre en él y me olvide de todo lo demás.
[Narra Reachel]
Habíamos pasado un día hermoso, excepto por la misteriosa desaparición de Liz y de su aun mas misteriosa reaparicion junto a Nicholas. No le pregunte mucho en el momento pero esperaba que ella estuviese preparando unas buenas excusas para cuando estemos a solas. Todos estabamos muy internados en nuestra conversacion.
Luego de un tiempo nos quedamos todos en silencio. Joseph se recosto mirando hacia las estrellas. Luego volvió a sentarse y reincorporarse a nuestra charla. De un momento a otro vi que me observo y me indico, sin que nadie lo notara, que nos apartáramos un momento. Me levante y me aleje hasta cerca de un árbol, luego el se unió a mi.
- ¿Que querías? - Le pregunte sonriendo. El se acerco lentamente, tomo mi cintura.
- Te extrañe - Me abraso y luego tomo su posición anterior- Lamento si nunca pudimos despedirnos de una buena forma, si nunca dije 'perdon' o si nunca volví a llamar. Me he r arrependido de eso todo este tiempo que estuve lejos.
- Joe, nosotros...
- Ya sé- me interrumpió, aunque yo no entendí muy bien a que se refería - Teníamos una muy buena amistad y echamos todo a perder. Solo quiero que nunca nos vuelva a pasar, quiero volver a ser tu mejor amigo ¿Me dejas?
- ¿Como decir que no? Joe, tu siempre mi mejor amigo, nunca dejaste de serlo y siempre lo seras. Él sonrió de una manera irresistible. Su mirada jugaba con encontrar la mía y luego bajar al suelo ¿Estaba nervioso?, por ultimo concentro sus ojos en los mios. El tenia aquel peculiar brillo que resaltaba en todo su rostro. Se veía radiante. No podíamos despegar nuestras miradas. Me regalo un beso en la mejilla y se mantuvo allí. Cerca de mi rostro.
9.12.10
Capitulo Cinco: Pasado.
[Narra Liz] (Prefacio de Liz)
Recuerdo aquel día en la playa. Él se había alejado con Reachel, después de un rato habían vuelto los dos juntos charlando. En toda la tarde no había podido despegarle la mirada de encima. Se veía tan perfecto. Cada vez que sonreía me dejaba sin aliento, y cuando me miraba sentía que nos encontrábamos los dos solos en aquel lugar. No tenia sentido del tiempo ni de la orientación, no podía pensar en otra cosa. Era algo muy nuevo para mí y era tan confuso. Creo que las únicas palabras que me había dirigido eran "hola" y "adiós" pero de todas maneras tenia una apreciación única hacia él. Amaba estar en su presencia.
De repente mi molesto teléfono interrumpió en el lugar. Atendí apresurada, con ansias de volver mi concentración a Nicholas.
-¿Hola? - Conteste ansiosa.
- Hola ¿Quien habla? - Sentí aquella voz y al instante vi como mi alrededor se caía de a pedazos. Los recuerdos coparon mi mente. Me sature y no pensé en nada mas. ¿Por que a mi? ¿Por que en ese momento? Creí que estaba soñando. La angustia se expandió por todo mí ser. Era la voz del hombre que había hecho una porquería de mi vida, de aquella persona que no se despidió cuando se fue, tan cobarde. Sin embargo, el único hasta ese momento por el que había llorado, gritado, sufrido. En cuanto mi cerebro reconoció la voz el dolor de aquella lejana tarde de cuando era niña, volvió. Mi cuerpo no respondía. Quise salir corriendo de allí, como una pequeña asustada. Mis pies se movieron lentamente al principio. Deje caer el móvil de mi mano. Luego comencé a correr, las lágrimas comenzaron a caer como si se desprendiera un río de mis ojos. No veía a donde me dirigía, ni siquiera mi importaba. Solo quería huir, salir de allí, escapar del dolor; aun cuando sabia que era imposible.
Encontré un lugar oscuro, allí me senté, oculte mi rostro entre las rodillas y no deje de llorar. Luego de un momento, no se cuanto tiempo precisamente, alguien se me acerco. No me importaba quien era no lo que queria, no le di la menor importancia. No me importaba nada. Me encontraba en lo mas hondo de mis tinieblas. Se sentó a mi lado, intentando ver mi rostro.
- ¡Aléjate! - Inetnte gritar pero se me quebró la voz.
- Tranquila. - En el momento incorrecto, en el lugar equivocado... pero en las circunstancias en las que más necesitaba de alguien a mi lado. Era Nicholas. - ¿Que te sucede? Puedes contarme.
- Nada bueno. - Respondi aunque no dejaba ver mi rostro.
- ¿Quieres estar sola? - Dijo comprensivo.
- No. - Le respondí instantáneamente. No era común en mi pero él me hacia bien. Se acerco más a mi lado.
- ¿Que te paso allá? ¿Por que saliste corriendo? - Dijo preocupado. Lo acababa de conocer pero sentía que lo conocía hacia años, era muy extraño.
- ¿Por que todos preguntan y nadie da respuestas? - Dije angustiada.
- Siempre me he preguntado lo mismo.
- ¿Por que no me quiso? ¿Hice algo mal? ¿Que fue? ¿Nunca me amo o fue dejando de amarme de a poco? ¿Tampoco quiso a mi madre? - Solté entre llantos bastante ahogada.
- ¿Que te hicieron? - Dijo confundido. Antes de levantar mi rostro, seque forzosamente las lágrimas con mis manos. No me atreví a mirarlo a los ojos. Conserve mi vista clavada en el estrellado cielo.
- Me padre mi abandono cuando tenia 13. - Dije sin aire. Él se sorprendió.
- Lo lamento - Dijo después de analizar la situación. - ¿Y que hay de tu mamá? ¿Ahora vives con ella?
- No, vivo con mis padres adoptivos. Mi madre murió cuando tenía 10. - Me costaba respirar, tenia aquel odioso nudo en la garganta.
- ¡¿Que?! - Se le escapo. Todos reaccionaban igual - Perdón, quise decir... Tambien lamento eso. - Nos quedamos en silencio por un tiempo ambos mirando hacia el cielo.- ¿Y que fue lo paso con la llamada que recibiste? - Más lagrimas se desprendieron de mis pupilas.
- Lo escuche - se me quebró nuevamente la voz - Era él... era su voz.
- ¿Crees que tu padre te llamo? - Clavo su mirada en mí. Quise responder pero la palabra no salio ¿no podía hablar? Solo asentí. - ¿Estas segura? Me refiero a que... ¿no podrías haberte confundido?
- No lo sé... No entiendo nada. - Me desespere - Era su voz, pero... y si solo fue mi imaginación, mis ganas de tenerlo conmigo... - Me calle por un minuto y me volví a calmar un poco - Siempre me pregunto si él cambio. Era un gran cantante ¿sabes?... siempre solía cantarle a mi mamá, mis hermanos y a mi. - Los recuerdos me hirieron y preferí volver a enterrarlos - Seria muy difícil haber confundido su voz pero... No estoy segura que parte de mis recuerdos son verdaderos y cuales son invención de mi subconsciente. Y de los reales cuales recuerdo bien, cuales siguen siendo auténticos.
- Tal vez... - No sabia que decir- tal vez escuchaste mal. - Suspiro - No creo que sea justo que sufras así, solo eres una niña, no mereces esto. - Dirigí mi mirada hacia él. Él parecía sincero al decir eso.
Me perdí en sus ojos. Lo acababa de conocer... ¿como me podía estar pasando esto?
- ¡Liz!... ¿donde estas? - Escuche a mi hermana a lo lejos - Cuando la encuentre la voy a matar. - Protestaba.
- Creo que olvide mencionar que todos te estábamos buscando - Dijo sarcástico. Estaba intentando hacerme sonreír. Me concentre en la idea de que había sido una confusión. Era muy probable, es más, no sabia si recordaba bien su voz o si seguía siendo la misma de hacia cinco años atrás.
Le sonreí a Nicholas y el me devolvió el gesto. Me seque rápidamente las lágrimas e intente con un poco de esfuerzo quitar el nudo de mi garganta para poder hablar normalmente. Él se paro y me ayudo a mí, él estaba por dar media vuelta para poder unirse a mi hermana, quien todavía no nos había visto, cuando lo frené. Me acerque a él, lo abrasé y el me correspondió.
- Gracias - suspiré entre sus brazos. Me sentía protegida de algún modo. Lo solté y él a mi, pero mantuvimos la cercanía. Tomo mi rostro en sus manos y lo acerco al suyo.
Recuerdo aquel día en la playa. Él se había alejado con Reachel, después de un rato habían vuelto los dos juntos charlando. En toda la tarde no había podido despegarle la mirada de encima. Se veía tan perfecto. Cada vez que sonreía me dejaba sin aliento, y cuando me miraba sentía que nos encontrábamos los dos solos en aquel lugar. No tenia sentido del tiempo ni de la orientación, no podía pensar en otra cosa. Era algo muy nuevo para mí y era tan confuso. Creo que las únicas palabras que me había dirigido eran "hola" y "adiós" pero de todas maneras tenia una apreciación única hacia él. Amaba estar en su presencia.
De repente mi molesto teléfono interrumpió en el lugar. Atendí apresurada, con ansias de volver mi concentración a Nicholas.
-¿Hola? - Conteste ansiosa.
- Hola ¿Quien habla? - Sentí aquella voz y al instante vi como mi alrededor se caía de a pedazos. Los recuerdos coparon mi mente. Me sature y no pensé en nada mas. ¿Por que a mi? ¿Por que en ese momento? Creí que estaba soñando. La angustia se expandió por todo mí ser. Era la voz del hombre que había hecho una porquería de mi vida, de aquella persona que no se despidió cuando se fue, tan cobarde. Sin embargo, el único hasta ese momento por el que había llorado, gritado, sufrido. En cuanto mi cerebro reconoció la voz el dolor de aquella lejana tarde de cuando era niña, volvió. Mi cuerpo no respondía. Quise salir corriendo de allí, como una pequeña asustada. Mis pies se movieron lentamente al principio. Deje caer el móvil de mi mano. Luego comencé a correr, las lágrimas comenzaron a caer como si se desprendiera un río de mis ojos. No veía a donde me dirigía, ni siquiera mi importaba. Solo quería huir, salir de allí, escapar del dolor; aun cuando sabia que era imposible.
Encontré un lugar oscuro, allí me senté, oculte mi rostro entre las rodillas y no deje de llorar. Luego de un momento, no se cuanto tiempo precisamente, alguien se me acerco. No me importaba quien era no lo que queria, no le di la menor importancia. No me importaba nada. Me encontraba en lo mas hondo de mis tinieblas. Se sentó a mi lado, intentando ver mi rostro.
- ¡Aléjate! - Inetnte gritar pero se me quebró la voz.
- Tranquila. - En el momento incorrecto, en el lugar equivocado... pero en las circunstancias en las que más necesitaba de alguien a mi lado. Era Nicholas. - ¿Que te sucede? Puedes contarme.
- Nada bueno. - Respondi aunque no dejaba ver mi rostro.
- ¿Quieres estar sola? - Dijo comprensivo.
- No. - Le respondí instantáneamente. No era común en mi pero él me hacia bien. Se acerco más a mi lado.
- ¿Que te paso allá? ¿Por que saliste corriendo? - Dijo preocupado. Lo acababa de conocer pero sentía que lo conocía hacia años, era muy extraño.
- ¿Por que todos preguntan y nadie da respuestas? - Dije angustiada.
- Siempre me he preguntado lo mismo.
- ¿Por que no me quiso? ¿Hice algo mal? ¿Que fue? ¿Nunca me amo o fue dejando de amarme de a poco? ¿Tampoco quiso a mi madre? - Solté entre llantos bastante ahogada.
- ¿Que te hicieron? - Dijo confundido. Antes de levantar mi rostro, seque forzosamente las lágrimas con mis manos. No me atreví a mirarlo a los ojos. Conserve mi vista clavada en el estrellado cielo.
- Me padre mi abandono cuando tenia 13. - Dije sin aire. Él se sorprendió.
- Lo lamento - Dijo después de analizar la situación. - ¿Y que hay de tu mamá? ¿Ahora vives con ella?
- No, vivo con mis padres adoptivos. Mi madre murió cuando tenía 10. - Me costaba respirar, tenia aquel odioso nudo en la garganta.
- ¡¿Que?! - Se le escapo. Todos reaccionaban igual - Perdón, quise decir... Tambien lamento eso. - Nos quedamos en silencio por un tiempo ambos mirando hacia el cielo.- ¿Y que fue lo paso con la llamada que recibiste? - Más lagrimas se desprendieron de mis pupilas.
- Lo escuche - se me quebró nuevamente la voz - Era él... era su voz.
- ¿Crees que tu padre te llamo? - Clavo su mirada en mí. Quise responder pero la palabra no salio ¿no podía hablar? Solo asentí. - ¿Estas segura? Me refiero a que... ¿no podrías haberte confundido?
- No lo sé... No entiendo nada. - Me desespere - Era su voz, pero... y si solo fue mi imaginación, mis ganas de tenerlo conmigo... - Me calle por un minuto y me volví a calmar un poco - Siempre me pregunto si él cambio. Era un gran cantante ¿sabes?... siempre solía cantarle a mi mamá, mis hermanos y a mi. - Los recuerdos me hirieron y preferí volver a enterrarlos - Seria muy difícil haber confundido su voz pero... No estoy segura que parte de mis recuerdos son verdaderos y cuales son invención de mi subconsciente. Y de los reales cuales recuerdo bien, cuales siguen siendo auténticos.
- Tal vez... - No sabia que decir- tal vez escuchaste mal. - Suspiro - No creo que sea justo que sufras así, solo eres una niña, no mereces esto. - Dirigí mi mirada hacia él. Él parecía sincero al decir eso.
Me perdí en sus ojos. Lo acababa de conocer... ¿como me podía estar pasando esto?
- ¡Liz!... ¿donde estas? - Escuche a mi hermana a lo lejos - Cuando la encuentre la voy a matar. - Protestaba.
- Creo que olvide mencionar que todos te estábamos buscando - Dijo sarcástico. Estaba intentando hacerme sonreír. Me concentre en la idea de que había sido una confusión. Era muy probable, es más, no sabia si recordaba bien su voz o si seguía siendo la misma de hacia cinco años atrás.
Le sonreí a Nicholas y el me devolvió el gesto. Me seque rápidamente las lágrimas e intente con un poco de esfuerzo quitar el nudo de mi garganta para poder hablar normalmente. Él se paro y me ayudo a mí, él estaba por dar media vuelta para poder unirse a mi hermana, quien todavía no nos había visto, cuando lo frené. Me acerque a él, lo abrasé y el me correspondió.
- Gracias - suspiré entre sus brazos. Me sentía protegida de algún modo. Lo solté y él a mi, pero mantuvimos la cercanía. Tomo mi rostro en sus manos y lo acerco al suyo.
6.12.10
Capitulo Cuatro: Nicholas & Elisabeth.
-No, no estoy saliendo con él... por ahora - Liz siempre se comportaba de esa manera... Le gustaban los chicos mayores que ella. Le gustaba seducirlos, aunque nunca pasaba más de eso. Su hermano mayor había hecho un gran trabajo educándola. Nicholas de un momento a otro se paro y comenzó a caminar lejos de nosotros solo.
- ¿Que le pasó? - Le pregunto Anna a Joseph refiriéndose a su hermano menor.
- Nada... creo que solo fue a disfrutar del paisaje - Dijo él con una sonrisa. Supo muy bien como ocultar su preocupación pero a mi no me engaño. Nicholas se alejaba lentamente mirando hacia abajo.
- Es raro que se valla tan solitario... Creo que iré a hacerle compañía - Dije mientras me levantaba y, apresurando el paso, lo alcance. - ¿Que sucede? - Le pregunte.
- Nada... solo... Decidí dar un paseo... Es extraño estar aquí de nuevo ¿sabes? - contesto con una simple y conmovedora sonrisa en el rostro.
- Pues, parecías muy triste cuando nos dejaste recién - Ambos caminábamos lentamente con la mirada clavada en el suelo.
- No... Yo... ¿Soy muy obvio verdad? - me pregunto. Yo solo asentí - ¿Ella se dio cuenta? - Siguió un poco angustiado. Negué con mi cabeza.- No entiendo lo que me pasa - vaciló - Me siento un inútil - se quejaba - ¿Puedo contarte algo?
- Por supuesto.
- Ayer no pude dormir - dijo enfadado con si mismo.
- ¿Por que? - Pregunte casi riendo.
- Reach... a mi... Me gusta demasiado Liz. - en cuanto pronuncio su nombre sus ojos se iluminaron - ¿A quien no podría gustarle? Pero apenas la conozco y anoche no pude pegar un ojo... ¡Veía su rostro todo el tiempo! - Me miro.
- Nick... Ella no se enamora rápido... como nosotros. Ella piensa que para amar a una persona tienes que conocerla muy, muy, pero muy bien. Además no le gustan mucho las relaciones. Tengo que contarte esto porque tambien eres mi amigo y no me gustaría que te lastime... No es el tipo de chica adecuada para ti... No es que sea mala ni nada de eso, sino no seria mi mejor amiga, pero... Ella tiene una visión de las cosas muy diferente a la tuya...
- Entiendo - Me interrumpió - No funcionaria... nunca. - Casi pude oír como se rompía su tierno corazón.
- No es así, Nick... Yo no dije "nunca", tal vez si. Solo digo que no hay muchas posibilidades - Estaba intentando ser sincera con el. Nicholas era un poco inseguro y esto no le ayudaba mucho a su autoestima. Ya estábamos yendo de regreso. Mientras lo observaba pude notar que bien le quedaba la luz del sol de mediodía sobre su piel. Se veía esplendido. - ¡Hey!... Eres un chico muy apuesto, romántico, inteligente, caballero; no tienes que preocuparte por una chica. Hay muchos peces en el agua.
- Gracias. Y sé que puede ser solo "una chica"... pero para mí...yo... - Dejo la frase inconclusa. Suspiró.
- ... pero tu la quieres solo a ella - La complete.
- No entiendo como sucedió tan rápido. Yo solo... la vi. ¡Es imposible! No puedo sacarla de mi mente... y no entiendo por qué. Sé que lo más posible es que no resulte... Pero no puedo.
- Nick, creo que te preocupas demasiado. Es lindo que te enamores tan rápido - le dije casi riendo - De todos modos nunca tienes que dejar de jugar por miedo a perder... - Le sonreí y él me devolvió el gesto.
Ya habíamos llegado a donde se encontraban los demás. Esa tarde la pasamos juntos y fue muy divertido. Tuve la oportunidad de conocer al menor de los cuatro hermanos, sin dudas el más galán. Frankie era todo un Don Juan. Nos quedamos en la playa hasta el anochecer. Luego de la charla con Nicholas estuve muy pendiente de su interacción con mi amiga. Noté que a veces cuando él no lo notaba ella, sin intención, se quedaba colgada admirándolo atentamente. Él tambien se perdía en su rostro cuando ella estaba distraída. En algunos momentos ambos mudos se quedaban atrapados unos en los ojos del otro. La mejor parte era cuando se sonreían sin que nadie lo notara (excepto yo) y se sonrojaban. En ambos resaltaba el destello de sus ojos cuando encontraban sus miradas. Era mágico, transmitían esa felicidad que compartían estando juntos. Justo en el instante que Nicholas le iba a dirigir la palabra lo interrumpió el teléfono de Liz sonando. Ella contesto muy entusiasmada ya que estaba disfrutando el tiempo con Nick y quería cortar el móvil lo antes posible para poder comenzar una charla con él.
- ¿Hola? - Dijo ella prestándole la menor atención a la llamada telefónica. Lo extraño fue que cuando ella escucho la voz que le contestaba por el móvil su sonrisa instantáneamente desapareció. Se paró lentamente. Tenía el rostro perplejo como si acabara de ver un muerto. El celular cayo de su mano, pero no mostró señal de que le importara.
- ¿Que sucedió? ¿Quien era? - Le pregunte preocupada. Ella se alejo con pasos cortos muy lento y luego comenzó a correr.
Con Anna, los tres hermanos y yo nos quedamos mudos. Rápidamente los cinco intentamos seguirla pero quedamos en el camino ya que la habíamos perdido de vista.
- ¡¿Que le paso?! - Dijo desesperaba Anna. Nadie sabia que hacer. Se nos había perdido Liz en el medio de la noche en un lugar muy grande y distante. Entonces, nos dividimos para buscarla. Joseph iba a ir con Frankie hacia el norte, Anna, Nicholas y yo hacia el lado opuesto pero cuando fui a preguntarle a Nick si le parecía bien, él ya no estaba a mi lado. Había salido a buscarla por su propia cuenta.
- ¿Que le pasó? - Le pregunto Anna a Joseph refiriéndose a su hermano menor.
- Nada... creo que solo fue a disfrutar del paisaje - Dijo él con una sonrisa. Supo muy bien como ocultar su preocupación pero a mi no me engaño. Nicholas se alejaba lentamente mirando hacia abajo.
- Es raro que se valla tan solitario... Creo que iré a hacerle compañía - Dije mientras me levantaba y, apresurando el paso, lo alcance. - ¿Que sucede? - Le pregunte.
- Nada... solo... Decidí dar un paseo... Es extraño estar aquí de nuevo ¿sabes? - contesto con una simple y conmovedora sonrisa en el rostro.
- Pues, parecías muy triste cuando nos dejaste recién - Ambos caminábamos lentamente con la mirada clavada en el suelo.
- No... Yo... ¿Soy muy obvio verdad? - me pregunto. Yo solo asentí - ¿Ella se dio cuenta? - Siguió un poco angustiado. Negué con mi cabeza.- No entiendo lo que me pasa - vaciló - Me siento un inútil - se quejaba - ¿Puedo contarte algo?
- Por supuesto.
- Ayer no pude dormir - dijo enfadado con si mismo.
- ¿Por que? - Pregunte casi riendo.
- Reach... a mi... Me gusta demasiado Liz. - en cuanto pronuncio su nombre sus ojos se iluminaron - ¿A quien no podría gustarle? Pero apenas la conozco y anoche no pude pegar un ojo... ¡Veía su rostro todo el tiempo! - Me miro.
- Nick... Ella no se enamora rápido... como nosotros. Ella piensa que para amar a una persona tienes que conocerla muy, muy, pero muy bien. Además no le gustan mucho las relaciones. Tengo que contarte esto porque tambien eres mi amigo y no me gustaría que te lastime... No es el tipo de chica adecuada para ti... No es que sea mala ni nada de eso, sino no seria mi mejor amiga, pero... Ella tiene una visión de las cosas muy diferente a la tuya...
- Entiendo - Me interrumpió - No funcionaria... nunca. - Casi pude oír como se rompía su tierno corazón.
- No es así, Nick... Yo no dije "nunca", tal vez si. Solo digo que no hay muchas posibilidades - Estaba intentando ser sincera con el. Nicholas era un poco inseguro y esto no le ayudaba mucho a su autoestima. Ya estábamos yendo de regreso. Mientras lo observaba pude notar que bien le quedaba la luz del sol de mediodía sobre su piel. Se veía esplendido. - ¡Hey!... Eres un chico muy apuesto, romántico, inteligente, caballero; no tienes que preocuparte por una chica. Hay muchos peces en el agua.
- Gracias. Y sé que puede ser solo "una chica"... pero para mí...yo... - Dejo la frase inconclusa. Suspiró.
- ... pero tu la quieres solo a ella - La complete.
- No entiendo como sucedió tan rápido. Yo solo... la vi. ¡Es imposible! No puedo sacarla de mi mente... y no entiendo por qué. Sé que lo más posible es que no resulte... Pero no puedo.
- Nick, creo que te preocupas demasiado. Es lindo que te enamores tan rápido - le dije casi riendo - De todos modos nunca tienes que dejar de jugar por miedo a perder... - Le sonreí y él me devolvió el gesto.
Ya habíamos llegado a donde se encontraban los demás. Esa tarde la pasamos juntos y fue muy divertido. Tuve la oportunidad de conocer al menor de los cuatro hermanos, sin dudas el más galán. Frankie era todo un Don Juan. Nos quedamos en la playa hasta el anochecer. Luego de la charla con Nicholas estuve muy pendiente de su interacción con mi amiga. Noté que a veces cuando él no lo notaba ella, sin intención, se quedaba colgada admirándolo atentamente. Él tambien se perdía en su rostro cuando ella estaba distraída. En algunos momentos ambos mudos se quedaban atrapados unos en los ojos del otro. La mejor parte era cuando se sonreían sin que nadie lo notara (excepto yo) y se sonrojaban. En ambos resaltaba el destello de sus ojos cuando encontraban sus miradas. Era mágico, transmitían esa felicidad que compartían estando juntos. Justo en el instante que Nicholas le iba a dirigir la palabra lo interrumpió el teléfono de Liz sonando. Ella contesto muy entusiasmada ya que estaba disfrutando el tiempo con Nick y quería cortar el móvil lo antes posible para poder comenzar una charla con él.
- ¿Hola? - Dijo ella prestándole la menor atención a la llamada telefónica. Lo extraño fue que cuando ella escucho la voz que le contestaba por el móvil su sonrisa instantáneamente desapareció. Se paró lentamente. Tenía el rostro perplejo como si acabara de ver un muerto. El celular cayo de su mano, pero no mostró señal de que le importara.
- ¿Que sucedió? ¿Quien era? - Le pregunte preocupada. Ella se alejo con pasos cortos muy lento y luego comenzó a correr.
Con Anna, los tres hermanos y yo nos quedamos mudos. Rápidamente los cinco intentamos seguirla pero quedamos en el camino ya que la habíamos perdido de vista.
- ¡¿Que le paso?! - Dijo desesperaba Anna. Nadie sabia que hacer. Se nos había perdido Liz en el medio de la noche en un lugar muy grande y distante. Entonces, nos dividimos para buscarla. Joseph iba a ir con Frankie hacia el norte, Anna, Nicholas y yo hacia el lado opuesto pero cuando fui a preguntarle a Nick si le parecía bien, él ya no estaba a mi lado. Había salido a buscarla por su propia cuenta.
1.12.10
Tercer Capitulo: ¿El novio de Liz?
Ella les sonrió amablemente mientras les hacia un saludo. Los dos hermanos menores no le quitaban la vista de encima a mi amiga.
- Siéntense chicos. - Les indique para que pudieran estar más cómodos. - Y... ¿por que regresaron? ¿Están de vacaciones? - Pregunte interesada.
- No, a papa lo volvieron a trasladar - Contesto Joe.
- Valla, eso es asombroso. – Comente con mucho entusiasmo
- Si... Mis padres no pudieron conseguir nuestra antigua casa, aquí junto, pero han conseguido una muy linda a unas cuadras mas al sur. Esperamos que vallan a visitarnos - Siguió Kevin.
- Seria un gusto - Les respondí. Charlamos de variadas cosas con los muchachos. Liz se encontraba bastante callada pero de todos modos participaba de nuestra charla. Revivimos muchos recuerdos, les conté como conocí a mi amiga. Kevin parecía el mas entusiasmado con la vuelta a su ciudad natal, seguramente fue el mas extraño este lugar. Cuando se hizo de noche, Liz tuvo que regresar a su casa, llamo por teléfono a su hermana, Anna, la cual llego en unos minutos. Saludo a todos y luego salimos a fuera para encontrarnos con Anna, charlamos un poco, y luego se fueron.
Los chicos se quedaron a cenar esa noche. Pude notar que después de la partida de Liz, Nicholas se incorporo mas a la conversación. Fue un placer volver a ver a Kevin, padre, y Denisse; ellos habían sido parte de mi familia tambien, ambos era muy amables, humildes y llenos de fe.
Ese día fue uno de los mejores de mi vida. Estar con personas con las que hacia años no compartía una charla, una tarde. Realmente había añorado mucho su compañía.
Desperté a las ocho treinta cuando el fastidioso despertador sonó. Era verano y hacia mucho calor. Me puse unos shorts y una remera holgada. Desayune con mama y luego salí a buscar a Liz. Pasamos la mañana en su casa. Realmente a esas altura era un poco incomodo ir a su casa, todos parecían locos; la organización de la boda de el hijo mayor de la familia, James, había revolucionado ese hogar. Todo el tiempo los padres de Liz y su hermana iban y volvían en todas las direcciones. Liz y James eran los más tranquilos en todo ese tema. El nos invito a acompañarlo a ver los centros de mesa para el gran día. Entusiasmadas aceptamos. La pasamos genial viendo todos los detalles que la gente pensaba para una boda. Luego del paseo por " la mansión de las decoraciones", volvimos a casa de Liz para cambiarnos, planeábamos ir a la playa. Mientras ella buscaba una bikini para prestarme, recibí una llamada de Emma.
- ¿Si? ¿Que pasa mama? - Le atendí
- ¿Donde estarás esta tarde? Para que sepas soy tu madre y necesito saber donde estas a cada momento. Se que ya eres mayor pero de todos modos me preocupo, hija. - Me respondió como una loca. Emma era así.
- Si, si, mama, ya lo se. Mira ahora estoy en la casa de Liz, vamos a ir a la playa.
- Ah... Bueno me parece perfecto. - Se quedo pensando - ¿Por que no invitas a Nick, Joe y Kevin a ir? - Parecía una buena idea. Pero estaba segura que los chicos estarían ocupados o algo parecido.
- Lo pensare. Te quiero. Chau, má - Le respondí al tiempo que cotaba.
- ¿Que pasa? - Dijo Liz.
- Emma quiere que invitemos a los muchachos a la playa. ¿Que dices?
- Me parece bien -Decía mientras buscaba algo para ponerse. - Llámalos. Que vengan. - Le marque a Kevin, el dijo que en ese momento estaba ocupado, como yo supuse, pero dijo que Nicholas y Joseph, se encontraban aburridos en su casa, dijo que ellos dos seguro aceptarían. Cuando termine mi conversación con el mayor de los hermanos, llame a Joseph. El dijo que si. Acordamos encontrarnos en la playa.
Liz porfin había encontrado algo que ponerse. Sobre su bikini llevaba una sudadera y unos shorts cortos deportivos, busco sus anteojos de sol y ya estaba impecable. Ella había tenido complejos con su figura por esa razón sus padres la habían enviado a un centro de tratamiento por unos meses, ella pudo recuperarse pero aun así le gustaba verse bien, no tenia que esforzarse mucho ya había sacado la lotería genética pero de todos modos tomaba clases de baile e iba al gimnasio cuatro días a la semana.
Decidimos invitar a Anna, estaba muy estresada y necesitaba un tiempo para relajarse, luego de un gran esfuerzo logramos convencerla. En cuanto estuvimos listas, con mis amigas partimos hacia el punto de encuentro con los muchachos.
Cuando llegamos no los veíamos por ningún lado. Liz encontró unos viejos amigos y los fue a saludar mientras Anna y yo seguíamos en busca de Nicholas y Joseph. Luego de entrar un poco mas en la playa los encontramos, ambos estaban en el agua, con su pequeño hermanito menor: Frankie. A el no lo conocía muy bien, ya que la ultima vez que lo había visto seguía siendo casi un bebe.
Nunca pensé que los chicos habían crecido tanto desde que éramos inseparables. Los dos, Joseph y Nicholas, tenían anchas espaldas y los brazos musculosos. Tenían una figura bien trabajada.
Se acercaron y nos saludaron.
- Hola chicos. Ella es Anna la hermana de Liz. – Se las presente.
- Hola – Dijo Joseph.
- Mucho gusto – Le siguió Nicholas. Ella solo sonrió dejando salir un simple ‘Hola’. Anna era mucho más tímida que su hermana menor.
– Y donde hablando de Liz ¿Dónde esta? – Acoto Joseph, su hermano comenzó a buscarla con la mirada por todos lados. En su rostro resplandecía una gran sonrisa.
- No lo sé. – Le dije sincera – Fue a saludar a unos conocidos… ¿Quiénes eran? – Pregunte a Anna, ya que yo no los había reconocido.-
- Creo que eran amigos del chico con el que sale. – Me respondió desinteresada. En un santiamén la hermosa sonrisa de Nicholas desapareció.
Buscamos un lugar para instalarnos y allí dejamos todas nuestras pertenencias. En ese momento apareció mi amiga, al acompañaba un lindo chico. Era alto, ojos claros, cabello lasio y castaño; por sus rasgos supe que era australiano. Era apuesto, muy apuesto.
- ¡Hola chicos! - Dijo radiante. - ¿Anna, te acuerdas de Sean? - Le dijo a su hermana mientras señalaba a nuevo chico.
- Ah... si. ¿Que tal? - Dijo Anna. El saludo a todos y luego desde mas atrás unos amigos, supongo, lo llamaban. El dijo que se tenia que ir, saludo a Liz con un beso en la mejilla, y luego se reunió con sus amigos.
- ¿De donde lo sacaste? - Le pregunte muy entusiasmada a mi amiga.
- Es lindo ¿no? - Dijo con un tono de orgullo - Esta en el equipo de rugby de James.
- Y... - Esperaba que continuara.
- ¿Y que? - dijo confusa.
- ¡Vamos!, ¿estas saliendo con el? - Una sonrisa y una traviesa mirada aparecieron en su angelical rostro.
- Siéntense chicos. - Les indique para que pudieran estar más cómodos. - Y... ¿por que regresaron? ¿Están de vacaciones? - Pregunte interesada.
- No, a papa lo volvieron a trasladar - Contesto Joe.
- Valla, eso es asombroso. – Comente con mucho entusiasmo
- Si... Mis padres no pudieron conseguir nuestra antigua casa, aquí junto, pero han conseguido una muy linda a unas cuadras mas al sur. Esperamos que vallan a visitarnos - Siguió Kevin.
- Seria un gusto - Les respondí. Charlamos de variadas cosas con los muchachos. Liz se encontraba bastante callada pero de todos modos participaba de nuestra charla. Revivimos muchos recuerdos, les conté como conocí a mi amiga. Kevin parecía el mas entusiasmado con la vuelta a su ciudad natal, seguramente fue el mas extraño este lugar. Cuando se hizo de noche, Liz tuvo que regresar a su casa, llamo por teléfono a su hermana, Anna, la cual llego en unos minutos. Saludo a todos y luego salimos a fuera para encontrarnos con Anna, charlamos un poco, y luego se fueron.
Los chicos se quedaron a cenar esa noche. Pude notar que después de la partida de Liz, Nicholas se incorporo mas a la conversación. Fue un placer volver a ver a Kevin, padre, y Denisse; ellos habían sido parte de mi familia tambien, ambos era muy amables, humildes y llenos de fe.
Ese día fue uno de los mejores de mi vida. Estar con personas con las que hacia años no compartía una charla, una tarde. Realmente había añorado mucho su compañía.
Desperté a las ocho treinta cuando el fastidioso despertador sonó. Era verano y hacia mucho calor. Me puse unos shorts y una remera holgada. Desayune con mama y luego salí a buscar a Liz. Pasamos la mañana en su casa. Realmente a esas altura era un poco incomodo ir a su casa, todos parecían locos; la organización de la boda de el hijo mayor de la familia, James, había revolucionado ese hogar. Todo el tiempo los padres de Liz y su hermana iban y volvían en todas las direcciones. Liz y James eran los más tranquilos en todo ese tema. El nos invito a acompañarlo a ver los centros de mesa para el gran día. Entusiasmadas aceptamos. La pasamos genial viendo todos los detalles que la gente pensaba para una boda. Luego del paseo por " la mansión de las decoraciones", volvimos a casa de Liz para cambiarnos, planeábamos ir a la playa. Mientras ella buscaba una bikini para prestarme, recibí una llamada de Emma.
- ¿Si? ¿Que pasa mama? - Le atendí
- ¿Donde estarás esta tarde? Para que sepas soy tu madre y necesito saber donde estas a cada momento. Se que ya eres mayor pero de todos modos me preocupo, hija. - Me respondió como una loca. Emma era así.
- Si, si, mama, ya lo se. Mira ahora estoy en la casa de Liz, vamos a ir a la playa.
- Ah... Bueno me parece perfecto. - Se quedo pensando - ¿Por que no invitas a Nick, Joe y Kevin a ir? - Parecía una buena idea. Pero estaba segura que los chicos estarían ocupados o algo parecido.
- Lo pensare. Te quiero. Chau, má - Le respondí al tiempo que cotaba.
- ¿Que pasa? - Dijo Liz.
- Emma quiere que invitemos a los muchachos a la playa. ¿Que dices?
- Me parece bien -Decía mientras buscaba algo para ponerse. - Llámalos. Que vengan. - Le marque a Kevin, el dijo que en ese momento estaba ocupado, como yo supuse, pero dijo que Nicholas y Joseph, se encontraban aburridos en su casa, dijo que ellos dos seguro aceptarían. Cuando termine mi conversación con el mayor de los hermanos, llame a Joseph. El dijo que si. Acordamos encontrarnos en la playa.
Liz porfin había encontrado algo que ponerse. Sobre su bikini llevaba una sudadera y unos shorts cortos deportivos, busco sus anteojos de sol y ya estaba impecable. Ella había tenido complejos con su figura por esa razón sus padres la habían enviado a un centro de tratamiento por unos meses, ella pudo recuperarse pero aun así le gustaba verse bien, no tenia que esforzarse mucho ya había sacado la lotería genética pero de todos modos tomaba clases de baile e iba al gimnasio cuatro días a la semana.
Decidimos invitar a Anna, estaba muy estresada y necesitaba un tiempo para relajarse, luego de un gran esfuerzo logramos convencerla. En cuanto estuvimos listas, con mis amigas partimos hacia el punto de encuentro con los muchachos.
Cuando llegamos no los veíamos por ningún lado. Liz encontró unos viejos amigos y los fue a saludar mientras Anna y yo seguíamos en busca de Nicholas y Joseph. Luego de entrar un poco mas en la playa los encontramos, ambos estaban en el agua, con su pequeño hermanito menor: Frankie. A el no lo conocía muy bien, ya que la ultima vez que lo había visto seguía siendo casi un bebe.
Nunca pensé que los chicos habían crecido tanto desde que éramos inseparables. Los dos, Joseph y Nicholas, tenían anchas espaldas y los brazos musculosos. Tenían una figura bien trabajada.
Se acercaron y nos saludaron.
- Hola chicos. Ella es Anna la hermana de Liz. – Se las presente.
- Hola – Dijo Joseph.
- Mucho gusto – Le siguió Nicholas. Ella solo sonrió dejando salir un simple ‘Hola’. Anna era mucho más tímida que su hermana menor.
– Y donde hablando de Liz ¿Dónde esta? – Acoto Joseph, su hermano comenzó a buscarla con la mirada por todos lados. En su rostro resplandecía una gran sonrisa.
- No lo sé. – Le dije sincera – Fue a saludar a unos conocidos… ¿Quiénes eran? – Pregunte a Anna, ya que yo no los había reconocido.-
- Creo que eran amigos del chico con el que sale. – Me respondió desinteresada. En un santiamén la hermosa sonrisa de Nicholas desapareció.
Buscamos un lugar para instalarnos y allí dejamos todas nuestras pertenencias. En ese momento apareció mi amiga, al acompañaba un lindo chico. Era alto, ojos claros, cabello lasio y castaño; por sus rasgos supe que era australiano. Era apuesto, muy apuesto.
- ¡Hola chicos! - Dijo radiante. - ¿Anna, te acuerdas de Sean? - Le dijo a su hermana mientras señalaba a nuevo chico.
- Ah... si. ¿Que tal? - Dijo Anna. El saludo a todos y luego desde mas atrás unos amigos, supongo, lo llamaban. El dijo que se tenia que ir, saludo a Liz con un beso en la mejilla, y luego se reunió con sus amigos.
- ¿De donde lo sacaste? - Le pregunte muy entusiasmada a mi amiga.
- Es lindo ¿no? - Dijo con un tono de orgullo - Esta en el equipo de rugby de James.
- Y... - Esperaba que continuara.
- ¿Y que? - dijo confusa.
- ¡Vamos!, ¿estas saliendo con el? - Una sonrisa y una traviesa mirada aparecieron en su angelical rostro.
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