-No, no estoy saliendo con él... por ahora - Liz siempre se comportaba de esa manera... Le gustaban los chicos mayores que ella. Le gustaba seducirlos, aunque nunca pasaba más de eso. Su hermano mayor había hecho un gran trabajo educándola. Nicholas de un momento a otro se paro y comenzó a caminar lejos de nosotros solo.
- ¿Que le pasó? - Le pregunto Anna a Joseph refiriéndose a su hermano menor.
- Nada... creo que solo fue a disfrutar del paisaje - Dijo él con una sonrisa. Supo muy bien como ocultar su preocupación pero a mi no me engaño. Nicholas se alejaba lentamente mirando hacia abajo.
- Es raro que se valla tan solitario... Creo que iré a hacerle compañía - Dije mientras me levantaba y, apresurando el paso, lo alcance. - ¿Que sucede? - Le pregunte.
- Nada... solo... Decidí dar un paseo... Es extraño estar aquí de nuevo ¿sabes? - contesto con una simple y conmovedora sonrisa en el rostro.
- Pues, parecías muy triste cuando nos dejaste recién - Ambos caminábamos lentamente con la mirada clavada en el suelo.
- No... Yo... ¿Soy muy obvio verdad? - me pregunto. Yo solo asentí - ¿Ella se dio cuenta? - Siguió un poco angustiado. Negué con mi cabeza.- No entiendo lo que me pasa - vaciló - Me siento un inútil - se quejaba - ¿Puedo contarte algo?
- Por supuesto.
- Ayer no pude dormir - dijo enfadado con si mismo.
- ¿Por que? - Pregunte casi riendo.
- Reach... a mi... Me gusta demasiado Liz. - en cuanto pronuncio su nombre sus ojos se iluminaron - ¿A quien no podría gustarle? Pero apenas la conozco y anoche no pude pegar un ojo... ¡Veía su rostro todo el tiempo! - Me miro.
- Nick... Ella no se enamora rápido... como nosotros. Ella piensa que para amar a una persona tienes que conocerla muy, muy, pero muy bien. Además no le gustan mucho las relaciones. Tengo que contarte esto porque tambien eres mi amigo y no me gustaría que te lastime... No es el tipo de chica adecuada para ti... No es que sea mala ni nada de eso, sino no seria mi mejor amiga, pero... Ella tiene una visión de las cosas muy diferente a la tuya...
- Entiendo - Me interrumpió - No funcionaria... nunca. - Casi pude oír como se rompía su tierno corazón.
- No es así, Nick... Yo no dije "nunca", tal vez si. Solo digo que no hay muchas posibilidades - Estaba intentando ser sincera con el. Nicholas era un poco inseguro y esto no le ayudaba mucho a su autoestima. Ya estábamos yendo de regreso. Mientras lo observaba pude notar que bien le quedaba la luz del sol de mediodía sobre su piel. Se veía esplendido. - ¡Hey!... Eres un chico muy apuesto, romántico, inteligente, caballero; no tienes que preocuparte por una chica. Hay muchos peces en el agua.
- Gracias. Y sé que puede ser solo "una chica"... pero para mí...yo... - Dejo la frase inconclusa. Suspiró.
- ... pero tu la quieres solo a ella - La complete.
- No entiendo como sucedió tan rápido. Yo solo... la vi. ¡Es imposible! No puedo sacarla de mi mente... y no entiendo por qué. Sé que lo más posible es que no resulte... Pero no puedo.
- Nick, creo que te preocupas demasiado. Es lindo que te enamores tan rápido - le dije casi riendo - De todos modos nunca tienes que dejar de jugar por miedo a perder... - Le sonreí y él me devolvió el gesto.
Ya habíamos llegado a donde se encontraban los demás. Esa tarde la pasamos juntos y fue muy divertido. Tuve la oportunidad de conocer al menor de los cuatro hermanos, sin dudas el más galán. Frankie era todo un Don Juan. Nos quedamos en la playa hasta el anochecer. Luego de la charla con Nicholas estuve muy pendiente de su interacción con mi amiga. Noté que a veces cuando él no lo notaba ella, sin intención, se quedaba colgada admirándolo atentamente. Él tambien se perdía en su rostro cuando ella estaba distraída. En algunos momentos ambos mudos se quedaban atrapados unos en los ojos del otro. La mejor parte era cuando se sonreían sin que nadie lo notara (excepto yo) y se sonrojaban. En ambos resaltaba el destello de sus ojos cuando encontraban sus miradas. Era mágico, transmitían esa felicidad que compartían estando juntos. Justo en el instante que Nicholas le iba a dirigir la palabra lo interrumpió el teléfono de Liz sonando. Ella contesto muy entusiasmada ya que estaba disfrutando el tiempo con Nick y quería cortar el móvil lo antes posible para poder comenzar una charla con él.
- ¿Hola? - Dijo ella prestándole la menor atención a la llamada telefónica. Lo extraño fue que cuando ella escucho la voz que le contestaba por el móvil su sonrisa instantáneamente desapareció. Se paró lentamente. Tenía el rostro perplejo como si acabara de ver un muerto. El celular cayo de su mano, pero no mostró señal de que le importara.
- ¿Que sucedió? ¿Quien era? - Le pregunte preocupada. Ella se alejo con pasos cortos muy lento y luego comenzó a correr.
Con Anna, los tres hermanos y yo nos quedamos mudos. Rápidamente los cinco intentamos seguirla pero quedamos en el camino ya que la habíamos perdido de vista.
- ¡¿Que le paso?! - Dijo desesperaba Anna. Nadie sabia que hacer. Se nos había perdido Liz en el medio de la noche en un lugar muy grande y distante. Entonces, nos dividimos para buscarla. Joseph iba a ir con Frankie hacia el norte, Anna, Nicholas y yo hacia el lado opuesto pero cuando fui a preguntarle a Nick si le parecía bien, él ya no estaba a mi lado. Había salido a buscarla por su propia cuenta.
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